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TEMA: Entrevista a Á. Caballero, Á. López y Lydia Reyero
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mmaroto (Administrador)
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Entrevista a Á. Caballero, Á. López y Lydia Reyero 3 Mess, 3 Semanas ago Karma: 0  
Reproduzco el texto de la magnífica entrevista que publicó el diario local El Día hace unos días, y que podéis leer también en aquí y aquí. En varias páginas se tocan temas muy de fondo, como la definición de cultura, el papel del asociaciacionismo, etc. Nos dejéis de leerla.

- ENTREVISTA -
Lydia Reyero, Ángel Caballero y Ángel López
”La ayuda pública no lo es todo; hay que dar paso a la industria cultural”
07-MAYO-2008. CIUDAD REAL

Lydia Reyero, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Ciudad Real, Ángel Caballero, diputado provincial de cultura, y Ángel López, delegado cultural de la Junta en nuestra provincia, se han sentado a charlar y debatir sobre los distintos aspectos que afectan a la cultura y la política cultural de Ciudad Real. A ver qué nos cuentan.

—Antes de nada me gustaría que cada uno aclarase cuál es su función, para que quede claro qué competencias le corresponden a cada cual.
—Lydia Reyero: Las principales diferencias son territoriales, geográficas. Yo me ocupo de los asuntos culturales estrictamente municipales y atiendo a las tres áreas en que se divide la Concejalía de Cultura: museos, archivo y patrimonio por un lado, bibliotecas municipales por otro y actividades culturales por otro. Sí es cierto que mucha gente, incluso los propios periodistas, a veces confunden lo municipal con lo que no es municipal, como a la biblioteca pública, que la llaman municipal cuando es una biblioteca del Estado.
—Ángel Caballero: Cada uno tiene su territorio. A veces nos hemos encontrado con un problema, y es que hay gente que asocia la presencia física de la Diputación en Ciudad Real capital a que sólo nos tengamos que ocupar de ella; desde la Diputación tenemos unos objetivos más amplios y tenemos que atender las necesidades de todos los municipios de la provincia.
—Ángel López: El territorio es el que explica las competencias. Desde la Junta tenemos una proyección regional con dos programas básicos que vienen a ayudar a todos los municipios: la Red de Teatros y las actividades en bibliotecas, como la animación a la lectura, por ejemplo, además de la programación que desarrollamos en nuestros propios centros. Luego también está lo que compartimos las tres administraciones: las subvenciones y las actividades propias.

—¿De qué forma coordinan sus políticas culturales para no solaparse? ¿Saben en cada momento lo que están haciendo los demás en sus respectivas administraciones?
—A.L.: No existe un método de coordinación ni en Ciudad Real capital ni en otros municipios, eso es verdad, pero tampoco lo hay en otras áreas. Sólo tenemos una excepción: la de la Red de Teatros, en cuya asamblea se reúnen todos los municipios.
—A.C.: De todos modos, cuando hacemos algo le mandamos la información a todos los municipios.

—Pero no me refiero a cuando ya está todo programado, sino a cuando se está gestionando.
—A.C.: Es que la Diputación no programa, no es ésa su misión; su misión es colaborar con los que programan, bien económicamente o bien mediante la oferta de actividades, como hacemos, por ejemplo, en la Campaña de Fomento Teatral. ¿Sería interesante que la Diputación tuviese la programación cultural de todos los municipios? Yo creo que no es imprescindible; nosotros ofrecemos lo que tenemos y cada ayuntamiento coge lo que necesita.
—L.R.: Yo, sin embargo, creo que sí deberíamos coordinarnos. De hecho, hace un tiempo, desde el Ayuntamiento lanzamos la propuesta de la Agenda Cultural Integral y pedí a Ángel Caballero y a Ángel López su colaboración. Creo que para la propia coordinación entre administraciones, tanto a nivel político como técnico, y para la información del ciudadano, sería muy interesante que existiese este tipo de unión. Lo que yo proponía con la Agenda era coordinarnos, y está claro que con los primeros números nos lograremos coordinar en los resultados de la programación de cada uno para no solaparnos y no pisarnos el mismo día con dos actividades interesantes.
Pero además, con el tiempo, esta Agenda también servirá para coordinarnos entre todos. Ya existe una agenda que unifica todas las programaciones, como es la revista Ludismo, pero a mí, como concejal de Cultura, me interesa claridad sobre lo que pasa en Ciudad Real. Dice Ángel [Caballero] que no hace falta, pero yo creo que vendría muy bien.
—A.C.: Yo creo que es muy difícil que nos pisemos. Muchas veces coincidirán actividades el mismo día y a la misma hora, pero hay público suficiente para todo.
—L.R.: Yo creo que no. Creo que en ocasiones todos vemos que el público es siempre el mismo en muchas actividades.
—A.C.: Por ejemplo, cuando hacemos en Almagro la Semana de la Poesía sí que preguntamos para no pisarnos, pero en el día a día no sólo es que no lo vea necesario, sino que además lo veo complicado.
—A.L.: Si se nos plantease una coordinación de todas las Administraciones en todos los municipios, sería imposible. Yo estoy de acuerdo con el proyecto de la Agenda Cultural Integral, pero una cosa es la coordinación informativa y otra la coordinación de la gestión, que eso no se va a dar porque no se puede, no nos engañemos.

—¿De qué forma fomentan la participación ciudadana? ¿Qué cauces hay en sus Administraciones para que la gente participe en la configuración de su política cultural?
—A.L.: Yo creo que en cuanto a plataformas ciudadanas, es más fácil, más urgente e incluso más positivo que se haga a niveles más cercanos, a nivel de municipios. En Ciudad Real capital, por ejemplo, se podría crear una especie de patronato municipal de cultura, en el que podrían estar implicados todos los colectivos culturales de la ciudad. En deporte es algo que se hace en muchísimos municipios y funciona muy bien. Ahora bien, conforme se va elevando el nivel de la gestión cultural lo veo también necesario, pero menos urgente y menos efectivo, ya que sería casi imposible una coordinación a nivel regional.
Además, la gestión cultural de la Junta se dirige mucho hacia sus propios centros culturales: al Parque Arqueológico, al Museo, a la biblioteca, etc. A día de hoy, la vía que tenemos son las peticiones individuales. Tener consejos regionales para debatir sobre distintos temas estaría bien, pero la efectividad estaría en hacer estas cosas a nivel municipal, no regional.
—A.C.: Nosotros tenemos contactos con distintos colectivos, aunque más con productores de cultura que con los usuarios, ya que encontrar algún sistema de participación de los ciudadanos a nivel provincial sería muy complejo, porque tendrías que ver a quién tienes que invitar. Pero sí que hemos tenido contactos con la gente; además de los encuentros individuales con asociaciones y colectivos que hacen sugerencias. Yo también creo que a nivel local sería más efectivo.
—L.R.: Yo también creo que es mucho más accesible el concejal de Cultura que el diputado o el delegado. Sería muy interesante la creación de un consejo municipal. ¿Cuál es el problema? Que, claro, es cierto que es mucho más sencillo hacerlo a nivel municipal, pero sería imprescindible un apoyo por parte del resto de instituciones. Tiene que ser el Ayuntamiento el que se reúna con las asociaciones culturales, que es el primer paso, y, de hecho, yo lo hago constantemente, pero si centramos todo en el ámbito municipal y no contamos con un respaldo firme y claro de otras instituciones es todo mucho más difícil.
—A.L.: Pero las políticas municipales tienen que salir de los propios ayuntamientos, no puede servir como pretexto que las demás instituciones no ayuden. La Junta destina al ámbito municipal muchas ayudas, pero los consistorios tienen que tener una independencia y son los que al final tienen que hacer las programaciones.
—L.R.: Yo entiendo perfectamente que en la Diputación y la Junta piensen en todos los municipios, pero no se puede perder la perspectiva de que Ciudad Real, en calidad de capital y con la demanda cultural que tiene, necesita unas estructuras y unos organismos que a lo mejor otros municipios no necesitan. Y para que esto salga adelante es imprescindible que en el resto de administraciones no haya pereza a la hora de abrir nuevas líneas de colaboración, sobre todo en casos como el del Museo de la Semana Santa o el Teatro Auditorio.

—Hablemos del apoyo a los colectivos culturales. Muchas asociaciones se quejan de que tienen que mendigar un dinero y un apoyo que les corresponde por ley y por responsabilidad política...
—A.C.: Yo no creo que sea así. Nosotros sacamos convocatorias a las que se presenta quien quiere y sus proyectos se valoran conforme a unos criterios.

—Pero me refiero no tanto a las subvenciones oficiales cuanto a las nominales, a los convenios.
—A.C.: Hombre, pero es que nosotros tenemos registradas 1.500 asociaciones en la Diputación y no podemos firmar convenios con todas, tenemos que acudir a la concurrencia competitiva. Para firmar convenios tenemos que estar ante gente que tenga ya una trayectoria y un peso en la provincia, como los de Lazarillo, que organizan el Festival de Teatro Contemporáneo de Manzanares, o los de la Zarzuela. Sí es cierto que pedimos muchísimos papeles para el dinero que luego damos, pero eso mantiene vivas a muchas asociaciones.

—¿No creen que en ocasiones existe un pequeño divorcio entre las Administraciones y las asociaciones?
—L.R.: Yo creo que sí.
—A.L.: Yo creo que esa crítica va a estar siempre. El que menos reciba siempre se va a quejar, pero es que en la Junta, por ejemplo, tenemos un criterio regional y no podemos atender a todo el mundo. Una relación más estrecha con los colectivos se puede llevar a nivel local, pero es cierto que a todos nos resulta difícil atender a todos los colectivos con los presupuestos que manejamos.
—L.R.: Tú planteas si hay un divorcio entre las asociaciones y la Administración. Yo planteo otra pregunta todavía más interesante: ¿existe un divorcio entre las asociaciones y la ciudadanía? ¿Hasta qué punto representan las asociaciones las auténticas necesidades culturales de una ciudad? Yo he estado en una asociación cultural mucho tiempo y el trabajo que hacen es encomiable, pero a veces me pregunto hasta qué punto las reivindicaciones de muchas asociaciones son reflejo fiel de una realidad. Es el ejemplo de la revista Autopsia [editada por asociaciones], que ha definido Ciudad Real como “la ciudad muerta”, y eso es algo que ha ofendido incluso a muchas otras asociaciones; no se puede comenzar atacando.
En definitiva, es evidente que existe un divorcio entre las Administraciones y las asociaciones, pero creo que también lo hay entre las asociaciones culturales y la sociedad. Lo que está claro es que no podemos tener un concepto decimonónico de la cultura. La cultura de hoy, y la importancia que se le da en las instituciones, no es la que había antes, así que los ciudadanos y las asociaciones también deberían cambiar su concepto. Las subvenciones y los convenios se tienen que mantener, pero hoy la cultura es una actividad casi empresarial, así que las ayudas a las asociaciones tienen que venir por parte de la entidad pública, como principal responsable, pero también por parte de las entidades privadas. Muchísimas entidades financieras tienen obras sociales y mecenazgos culturales, de modo que las asociaciones no se pueden refugiar en la falta de dinero público.
Cuando no hay dinero público para saciar todas las necesidades culturales de una ciudad, la responsabilidad de las asociaciones es buscar la financiación privada. El patrocinio de hoy no puede ser el de ayer, porque la cultura de hoy no es la de ayer. Las ayudas públicas no lo son todo; hay que dar paso a la industria cultural. Las entidades públicas somos las principales responsables, pero no las únicas.

- ENTREVISTA -
Lydia Reyero, Ángel Caballero y Ángel López
“Es muy pretencioso intentar definir qué es cultura y qué no lo es”
08-MAYO-2008. CIUDAD REAL
Ayer dejamos la entrevista en un punto en que Lydia Reyero, Ángel Caballero y Ángel López debatían sobre el papel de las asociaciones y el paso que, según ellos, se debe dar hacia la industria cultural. Continuemos.

—¿Qué es cultura para ustedes?
—A.L.: Yo me remito a la definición de Luis Díaz-Cacho [delegado de Trabajo de la Junta]. [Coge un libro y lee la dedicatoria] “Cultura es saber mirar alrededor e interpretar el pálpito de los sentidos”.
—L.R.: Totalmente de acuerdo.
—A.L.: Para mí, cultura es todo aquello que irradia una persona. Hoy cultura es ese reflejo exterior de la personalidad individual o colectiva.
—A.C.: Orientado, además, a un mejor encuentro entre todos.
—A.L.: Es que cultura es también convivencia. Puede haber muchas interpretaciones de lo que es cultura, y hay que respetar todas las posturas, tanto la de que la ciudad está muerta como la de que no lo está.

—Alguno de ustedes ha hecho actividades de terapia del bienestar (masajes, rituales...) y se le ha criticado. También se han hecho cosas así en el Teatro de la Sensación. ¿La terapia del bienestar es cultura?
—L.R.: Rotundamente sí.
—A.C.: Es que precisamente es ese afán rupturista lo que le da vida a la cultura. Igual que evoluciona la gente y la sociedad, también tiene que ir evolucionando el concepto de cultura.
—A.L.: Es el caso del cómic, por ejemplo, que hoy en día es una muestra más de cultura, y hay que respetar todas estas opciones. ¿Es más culta una viñeta de Gallego y Rey en el periódico y menos culta una de Mafalda? Es que cada persona se realiza de una manera distinta, la aprehensión personal de cada uno es distinta. Y nuestra misión es abrir ese abanico.
—L.R.: Exactamente. Además, esos límites están cada vez más difusos y el concepto de cultura ha dejado de tener que ver con el concepto decimonónico de las bellas artes. Antes, cultura era sólo música, literatura, teatro, danza... e incluso un determinado tipo de música o de danza, ni siquiera cabía todo. Pero hoy la cultura tiene que ver mucho más con un concepto social, con la idiosincrasia de un pueblo, de una sociedad, de un grupo de gente.
Yo creo que el subjetivismo y el valor emocional de la cultura es algo inherente a ella. Lo que no podemos pretender es definir lo que es cultura. Shakespeare pensaba que las únicas obras literarias capaces de permanecer en un canon artístico eran los sonetos. Evidentemente, hoy en día esto está superadísimo. Es absolutamente pretencioso pretender definir qué es cultura y qué no lo es; no podemos pensar que estamos en posesión de la verdad absoluta para definir algo tan hetéreo como la cultura.

—¿Están contentos con las competencias que se cargan a sus áreas? Muchas veces parece haber una mezcla entre Cultura y Festejos...
—L.R.: Estamos en lo mismo de antes. A mí, por ejemplo, me dicen que la Semana Santa, el Carnaval y los toros no son cultura, cuando la importancia de la fe y la religión siempre se han visto en la cultura.
—A.L.: Además, esta mezcla muchas veces es más una percepción ciudadana, es decir, parece que lo que se hace en verano es festejos y lo que se hace el resto del año es cultura. La verdad es que a veces es difícil distinguir.
—L.R.: Exacto.
—A.C.: También es cierto que en eso tenemos parte de responsabilidad todos nosotros, porque cuando llega el verano suprimimos las actividades culturales. Deberíamos dinamizar el verano y sacar la cultura a la calle. No hace falta hacerlo todo dentro de un teatro o de una sala de exposiciones; tenemos muchos espacios en la calle que tenemos que aprovechar.

—Cuéntenme algún proyecto en el que colaborn las tres instituciones de forma nominal, no por subvención de concurrencia competitiva.
—A.L.: Pues de forma nominal creo que no hay ninguno. En todo caso, la Red de Teatros de Castilla-La Mancha. Pero es que no es fácil que las tres instituciones colaboremos juntas en algo, porque tenemos competencias distintas.
—L.R.: Ahora mismo no tenemos proyectos comunes, pero yo espero que pronto los haya, por ejemplo, en los proyectos de la Agenda Cultural Integral, el Museo de la Semana Santa o el Teatro Auditorio.
—A.C.: Es difícil que las tres administraciones coincidamos en algún proyecto, porque es que la Diputación no puede programar en todos los municipios. Además, muchos de los proyectos son estrictamente municipales y es difícil colaborar.

—Desde varios colectivos como el Círculo de Bellas Artes o las asociaciones Monumenta y Restaura se habla del patrimonio como el gran olvidado. Lo cierto es que en este tema parece que Ciudad Real no puede sacar pecho, ¿no?
—A.L.: No estoy de acuerdo, por supuesto que podemos sacar pecho. Hemos hecho intervenciones y hemos rehabilitado muchísimos edificios. No hay más que fijarse en el edificio de Medrano, las Terreras, las Carmelitas, el artesonado de Santiago, el Convento de la Merced...
—¿Y la Casa de la Cruz Roja?
—A.L.: La Casa de la Cruz Roja es un edificio a rehabilitar. Sí es cierto que a algunos edificios no les hemos prestado toda la atención que deberíamos, pero son casos muy contados. Y, como digo, de la Casa de la Cruz Roja no nos hemos olvidado; es un edificio a rehabilitar.
—L.R.: También se han hecho muchas labores de cuidado y mantenimiento en la Ermita de Alarcos. La gran parte del patrimonio de Ciudad Real se está conservando.

—Hombre, a la Puerta de Toledo todavía le deben de estar doliendo las piquetas que se le clavaron para colgar las lucecitas de Navidad...
—L.R.: Sí, de acuerdo, pero son casos muy aislados. Sería injusto fijarse sólo en la Puerta de Toledo o la Casa de la Cruz Roja, porque se han rehabilitado muchos otros edificios.
—A.L.: Yo niego rotundamente que no hayamos tenido un cuidado con el patrimonio. Ahora bien, también tenemos que preguntarnos qué entendemos por patrimonio. Sí es cierto que Ciudad Real tiene zonas con una arquitectura que no va acorde al resto de la ciudad. A lo mejor no se ha seguido una política de arquitectura contemporánea propia, que haga a la ciudad singular.
—L.R.: Yo vuelvo a lo de antes: en los últimos cinco años hemos hecho muchas reformas, lo que pasa es que no las notamos; es el tipo de cambios que notamos cuando estamos mucho tiempo fuera y volvemos a Ciudad Real. Y es que no hay más que fijarse en el Museo, en el Mercado, en la rotonda del Quijote Azteca, en el Conservatorio...
Creo que deberíamos unificar criterios a la hora de edificar y podemos construir una idea moderna de ciudad con una belleza delicada. Pero lo que sí te aseguro, y aquí hablo en nombre de los tres, es que nadie nos puede acusar a ninguno de no preocuparnos por el patrimonio de Ciudad Real.

—Pasamos a la literatura, y, cómo no, al Quijote. ¿No creen que estamos abusando de él? Debe de ser la figura más prostituida de la cultura culiparda.
—A.L.: No, no creo que hayamos abusado, porque hemos conseguido que la gente lo lea.
—¿Pero hubo alguien capaz de leerse el ‘Quijote a un euro’?
—L.R.: A mí, sinceramente, esa campaña me encantó, y creo que se fomentó mucho la lectura. Además, vendimos muy bien el Quijote al exterior, y también hay que tener en cuenta eso.
—A.C.: Yo creo que esto es algo que pasa en todos sitios, y no hay que escandalizarse. No sólo se trata de animar a la gente a leer, sino a vender fuera de Castilla-La Mancha todo el homenaje al Quijote.
—A.L.: Yo creo que, sobre todo, vendimos muy bien el concepto de La Mancha.
—L.R.: Y a mí eso me parece muy bien, ya que con todas estas campañas la cultura acabó estando al servicio de muchas otras áreas.
—A.C.: Exacto. Además de que supuso un desarrollo para toda la región y, sobre todo para Castilla-La Mancha, logramos convertir la cultura en un instrumento para llegar a otro sitio.

—Hace poco leí una entrevista en la que Eduardo Delgado se refería al panorama cultural de Canarias y decía: “La cultura en Canarias es un barco repudiado que naufraga entre populismo y folclore”. ¿Cómo ven ustedes el panorama en Ciudad Real?
—A.L.: Yo creo que el panorama es muy emergente. Sobre todo, estamos en el momento que ya tocaba, ya tenemos un nivel bastante alto, y no sólo a nivel de Ciudad Real, sino incluso a nivel autonómico. Fíjate, por ejemplo, que en la Muestra de Teatro de las Autonomías hay cuatro compañías de Castilla-La Mancha.
—L.R.: Y el instituto Juan de Ávila participa en el Caixa Forum de Madrid.
—A.C.: Estamos en un momento muy bueno porque ya ha pasado la época de las infraestructuras. Hace 20 años los pueblos tenían muchas obras que hacer, pero ahora ya se puede invertir en cultura.

—¿Y está la gente educada en cultura?
—L.R.: Hombre, sí es cierto que nunca hemos sido una región muy florida y que la personalidad del castellano-manchego a veces ha sido un poco cerrada en cuanto a la cultura. Por ejemplo, en teatro, todo el mundo conoce a ‘El Brujo’, pero fuera de ahí conocen poco teatro. En el Festival de Almagro, por ejemplo, hay muchas obras buenas, pero también hay muchas obras comerciales y mucha paja. En cualquier caso, yo veo un futuro muy prometedor.
—A.L.: Es la hora de dar paso a la industria cultural.
—L.R.: Exacto. Yo creo que es muy significativo que el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios [Javier Moncada] sea director de un grupo de teatro [Narea]. Lo siguiente será la implicación ciudadana.
 
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