| Patrimonio, lo mínimo es lo máximo |
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| Escrito por Alberto Muñoz | |
| miércoles, 19 de marzo de 2008 | |
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Leemos esto en la prensa local (El Día ): La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Ciudad Real aprobó ayer el encargo de un estudio técnico de rehabilitación y mantenimiento de la Puerta de Toledo como parte del macroproyecto de reordenación del entorno de este monumento. El problema de conservación de este monumento no escapa a nadie y su rehabilitación y la reordenación del tráfico de esta zona fue uno de los compromisos electorales de Rosa Romero. “apuesta por el patrimonio” Cañizares aseguró que una de las apuestas del equipo de Gobierno “es el patrimonio”. Tanto es así que la preocupación consistorial por nuestro patrimonio no se queda en la Puerta de Toledo y va más allá con la aprobación de otras dos medidas: por un lado, la reparación de la cubierta de la Casa Museo de Hernán Pérez del Pulgar, a cuya rehabilitación se destinará un presupuesto de 113.000 euros; por otro lado, la remodelación de la segunda planta del Ayuntamiento de Ciudad Real, para la que se destinarán 5.500 euros. Y, a continuación, reflexionamos. Hemos llegado a tal extremo que el estricto y obligado cumplimiento de la Ley de Patrimonio histórico español , aunque sea con retrasos evidentes, se califica como interés o apuesta por el patrimonio. Incluso se afirma sin más reparos que la protección o conservación de un bien integrante del patrimonio se hace, no por cumplimiento de lo que la Ley dicta, sino por realización de un programa electoral. La Ley del Patrimonio Español es bien clara: Artículo 36: 1.Los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español deberán ser conservados, mantenidos y custodiados por sus propietarios o, en su caso, por los titulares de derechos reales o por los poseedores de tales bienes. Por tanto, siendo el Ayuntamiento el titular de la Puerta de Toledo debería haber llevado a cabo hace años lo que ahora promete realizar como cumplimiento de un compromiso electoral. Lo que es motivo de reflexión aquí no es que se lleve a cabo esa medida necesaria y obligada, sino que siendo obligada y necesaria, se anuncie como una apuesta por el patrimonio, fruto de un compromiso electoral. Esto es, sin tal compromiso poco importa lo que diga la Ley. Una verdadera apuesta por el patrimonio histórico local sería ir más allá de lo que establece cualquier legislación, que es el mínimo, por lo que sería recomendable que el Ayuntamiento y la Junta, tanto monta, monta tanto, decidieran firmar un pacto de no agresión al patrimonio. Que ambas administraciones decidieran vencer sus discrepancias partidistas en pro de una efectiva defensa del patrimonio. Sería una medida interesante que ambas administraciones promovieran la creación de la Carta Arqueológica de Ciudad Real, en la que se recogieran de forma exhaustiva todos y cada uno de los bienes de interés patrimonial, cultural, histórico, artístico o etnográfico. Sería una medida eficaz hacer un inventario actualizado de bienes que deben protegerse, pase lo que pase con el urbanismo irracional, de manera que éste esté al servicio de la ciudad y su patrimonio y no al contrario. Sería una decisión acertada proteger las pocas o muchas edificaciones típicas o de interés arquitectónico que aún existen y sobre las que, aun siendo de propiedad privada, cabe la intervención administrativa de cara a su catalogación, protección y conservación. Y sería fundamental contar en todo ese proceso con la necesaria participación ciudadana, porque como nos recuerda de nuevo la Ley del Patrimonio histórico español: Su valor [el del Patrimonio histórico] lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos, porque los bienes que lo integran se han convertido en patrimoniales debido exclusivamente a la acción social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han ido revalorizando. Pero para que las administraciones atiendan la voz y deseos ciudadanos, y para que su participación sea efectiva, hará falta que tal posibilidad figure en algún futuro programa electoral. Que lo diga la Ley no es suficiente para las cortas miras de nuestras administraciones. En fin, que son muchas las alternativas y las ideas que pueden ejecutarse para promover una verdadera política patrimonial, más allá de decisiones o apuestas puntuales y efectistas que no son síntoma de nada, sólo de la falta de interés auténtico por el patrimonio histórico de Ciudad Real. |
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