| El asunto de la Banda |
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| Escrito por Alberto Muñoz | |
| lunes, 04 de agosto de 2008 | |
A continuación pegamos las dos intervenciones del Círculo en los medios sobre el "conflicto" entre el Ayuntamiento y la Banda de música.4 de Agosto de 2008La transición llega a la política cultural municipal. Las transiciones son procesos que provocan cambios lentos, profundos y complejos en sistemas y organizaciones, y que rara vez aparecen exentos de esfuerzo y sacrificio humano. Un conato de transición, al menos en la intención manifestada por su responsable, es lo que se está vislumbrando en los últimos tiempos en la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, dispuesta, según sabemos, a afrontar un cambio de modelo cultural en el que la ciudadanía tenga un papel fundamental. El sector cultural local, acostumbrado al imperativo y nefasto medievo cultural de Rafael Romero, asiste con expectativa, incertidumbre y esperanza a cualquier gesto que intente romper las rancias prácticas seculares. Uno de los efectos de esa transición es lo que, como punta de iceberg, llega ahora a los medios con el conflicto de la banda de música, y que está provocado por un hecho que, aparte de ciertos procedimientos imprudentes, y más allá de lo puramente anecdótico, esconde la causa original del conflicto. La obsolescencia del actual modelo cultural de Ciudad Real no es sólo achacable a la práctica histórica del partido en el gobierno, sino también a todos los agentes que intervienen, de una u otra forma, en la política cultural. El modelo de una ciudadanía pasiva ya no nos sirve si queremos afrontar un cambio acorde con la Constitución y las demandas sociales. Es fundamental que las asociaciones actúen más allá de los imperativos y caprichos gubernativos. Por ejemplo, si la banda no tiene local de ensayo (del que también carecen otros muchos colectivos) la animamos a que no desista por ello, y busque espacios alternativos. Que el Ayuntamiento no dé dinero a la banda no parece excusa para que ésta deje de hacer lo que le gusta, que es tocar. Es necesario alcanzar una madurez cívica y asociativa que rompa ese asumido paternalismo administrativo sin el cual parece que sólo estamos destinados a la inacción. En este proceso de cambio tampoco sirve la actitud estéril y oportunista de quienes tienen la responsabilidad de ejercer una oposición política juiciosa. No aporta nada al interés general aparecer, como el Guadiana, de vez en vez cuando se oye ruido, con un discurso, en este caso, incoherente, más encaminado a inflamar la situación que a analizarla con sensatez. Si queremos que el cambio se produzca es imprescindible un pacto común que facilite esa transición. Es oportuno analizar lo que cada uno puede aportar a este proyecto común teniendo como único fin el interés general, promoviéndolo y exigiéndolo por encima de cualquier otro de índole asociativo partidista o particular. El Círculo de Bellas Artes de Ciudad Real, al que pertenece la Agrupación Musical de Ciudad Real, defiende los intereses del sector asociativo de la ciudad, de todo él en su conjunto. Esto supone exigir a las Administraciones mejoras para el sector, y exigir al propio sector mayores cotas de responsabilidad (sobre todo cuando se trata de recursos públicos), democracia interna, cooperación, participación, transparencia y calidad artística. Una forma de mejorar el sector es remover los obstáculos que impiden su evolución y progreso, por ello parece lógico pensar en la necesidad de revisar algunas estructuras oxidadas, heredadas del pasado reciente. Una de esas estructuras son los convenios (como medidas de fomento) que históricamente han venido privilegiando a ciertos colectivos sobre los demás, primando con ello unas iniciativas culturales sobre otras, y avocando a la ciudad a un destino cultural limitado y, a veces, anacrónico. Parece lógico revisar convenios que, como el de la banda, supera los treinta años de vida, sobre todo cuando al día de hoy éste asciende a más de 120.000 euros anuales. Pero es que ni el controvertido convenio parece ser tal, sino que se reduce a una hoja de papel con un calendario de actuaciones. Más de 120.000 euros al año asignados, hasta ahora, sin ningún tipo de soporte formal, ni estipulaciones, ni obligaciones de las partes, ni medidas de control. Algo insostenible a la luz de la Ley de Subvenciones, que habría requerido una intervención mucho más decidida hace años. Debemos confiar en que éste haya sido el primer paso en un proceso de revisión generalizada de convenios. Por tanto, parece razonable que tras el de la banda, se revisen los demás convenios para analizar su necesidad, conveniencia y racionalidad, dentro de un plan cultural local. Pero es que, además, estas revisiones sólo pueden generar una mejora de las oportunidades para todos, y una distribución equitativa y justa, sobre todo cuando los recursos son escasos. Por eso, si algún llamamiento hay que hacer a la ciudadanía es para que exija una actitud responsable que promueva la aclaración y saneamiento de este tipo de situaciones, porque lo que debe primar en estos casos es el interés general, no, a toda costa, el particular. No se trata aquí de dilucidar qué colectivo ha de firmar el futuro convenio, sino de velar por que éste sea coherente con el actual contexto sociocultural, con la diversidad artística de nuestra ciudad (diferente a la que existía hace unas décadas) así como que garantice la consecución de una elevadas cotas de calidad artística. Todo este ruido que asalta los medios últimamente es fruto de lo que podríamos llamar efecto Reyero y que merece un apoyo condicionado a que no abandone la senda que se ha marcado de cumplir la Ley y de atender al interés general. Para velar por la rectitud de tal fin es imprescindible que todos asumamos una parte de responsabilidad, de lo contrario, acabaremos sumidos en otra intolerable edad oscura que, a estas alturas, no nos podemos permitir. Por lo demás, que gane el mejor proyecto, y cuando se haga público el ganador habrá que pedir explicaciones de por qué ha sido elegido. Deberá justificarse entonces de manera objetiva que dicho proyecto, aparte de su calidad artística, sea el que mejor salvaguarde el interés general. Círculo de Bellas Artes de Ciudad Real 5 de Agosto de 2008Conversaciones en el asunto de la banda de música. El Círculo de Bellas Artes de Ciudad Real, como Consejo Sectorial de Asociaciones Culturales de Ciudad Real mantuvo la semana pasada conversaciones con la Concejal de Cultura, así como con el director de la Agrupación Musical de Ciudad Real. Finalmente, en la tarde de este lunes 4 de Agosto, el Círculo se ha reunido con Javier Morales, coordinador del área municipal en la que se inscribe la Concejalía de Cultura. La finalidad de la reunión ha sido transmitir la opinión del Consejo sobre la actual situación en la que se encuentra el proceso para la selección de una banda de música. Las ideas y propuestas transmitidas han sido las siguientes:
Finalmente, el Círculo hace un llamamiento al consenso que permita la resolución del actual “conflicto” de la manera que mejor beneficie el interés general de la ciudad. Círculo de Bellas Artes de Ciudad Real. |
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