| Miguel Morayta, 101 años de vida, 101 años de vida |
|
|
|
| Escrito por Domingo Ruiz Toribio | |
| martes, 12 de agosto de 2008 | |
|
Vive en el que siempre fuera su barrio, uno de los centros neurálgicos de México Distrito Federal, junto a la llamada Glorieta de Insurgentes. Después de levantarse, y antes de prepararse el desayuno, Miguel baja los tres pisos que le separan de la bomba de agua del edificio donde vive para que esta llegue con fuerza suficiente a su baño. Cambio de ropa y sale de casa a realizar las compras del día, cosa que hace en un cercano supermercado. Regreso a casa a preparar la comida, sólo carnes blancas a la plancha, verduras, hortalizas y fruta. Sin sal por que de siempre su padre se lo dijo. Por la tarde empieza la sesión de novelas en la televisión y él, que ha sido director de cine durante la mayor parte de su vida, mira estas obras con sentido crítico de cada uno de los que participan en ellas, y él, que la mayor parte de su vida la ha dedicado a entretener a las gentes contando historias, mira estas historias en formato nuevo y que siguen siendo las mismas desde los griegos, dice. Le gusta estar al día de los nuevos galanes, de las nuevas estrellas y de los nuevos contadores de historias y técnicos. Gran parte del tiempo de la tertulia que mantiene cada sábado y domingo, con los amigos que no son los de antes, gira alrededor de estos temas. Miguel, Miguel Morayta Martínez, director de cine mexicano de Ciudad Real, en la Mancha, va a cumplir el 15 de agosto 101 años. No es hasta su llegada a México cuando se dedica de manera profesional a trabajar en el cine. Antes de director ejerció de productor y después de director lo hizo de organizador de televisiones y estudios. Entremedias lanzó estrellas, escribió guiones, distribuyó películas donde antes no llegaban, inventó empresas de coproducción, rodó en lugares en los que nunca se había plantado un trípode, organizó y lideró sindicatos, recibió premios y reconocimientos de sus compañeros, y siempre, ayudó a los amigos. Todo desde el país que lo acogió y siempre añorando al que no podía volver. Cuando lo hizo fue por poco tiempo e invitado, junto con otros transterrados y compañeros de oficio en México, para recibir homenaje y aplauso de la crítica, gente del cine y algunos políticos de Madrid. En su pueblo, como ahora, pocos se acordaron de él y si le vieron paseando, cosa que hizo, no lo reconocieron. Es el pueblo, Ciudad Real, al que llegó En noviembre de 1907 con tres meses de edad después de que su padre, médico de profesión con vocación política que fue diputado a cortes y presidente de la diputación provincial, acabara la suplencia que había venido realizando en Villahermosa durante unos meses. Aquí estudia la primaria y el bachillerato, acude sistemáticamente a las proyecciones de las series cinematográficas de entonces ,Bala de Plata, Maziste… en el teatro cine Cervantes y es temido por formar, junto a su hermano Paco, una minibanda de traviesos inquietos que sólo por los gritos atemorizan a los Calzados García o a Casa Fernández. La tradición liberal, republicana radical y antimilitarista de los Morayta se ve rota el día en que Miguel anuncia a su padre que él quiere ser militar. El cine siempre presente, pero su futuro profesional es otro y es el que sigue. Estudios en la academia de artillería en Segovia, vuelta al pueblo y a su cuartel, sublevación de este cuartel contra Primo de Rivera, amnistía por parte del dictador, guerra de África, estudios de árabe, nombramiento como agregado militar del estado español en Tánger donde un golpe de estado le envía de nuevo a España y a otra guerra. Esta, junto a muchos más, la perdió y como perdedor llegó a Francia entregando sus armas y pasando a un campo de concentración. Después a otro. Un barco lo lleva para América y en vez de llegar a donde el quería, Argentina, lugar de tangos y donde tenía familia, se queda en México. Fue su decisión y para él le salió bien. Tardó casi dos años en poder empezar a trabajar y un año más en que su familia se le uniera. Cuando llegaron su mujer y su hijo se instalaron en la Avenida de los Insurgentes norte, un número bajo, muy cerca de la glorieta del mismo nombre en México Distrito Federal. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|





