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A. R. / Ciudad Real Una treintena de personas participaron ayer en el interesante recorrido por la historia de la ciudad, a través de sus edificios más emblemáticos, organizado por la asociación Monumenta con motivo del Día Europeo del Patrimonio.
La cita, que permitió conocer datos claves y curiosidades históricas de espacios cotidianos de Ciudad Real, comenzó en la Plaza del Ayuntamiento, donde el historiador Antonio José Martín de Consuegra describió las distintas reformas que se pueden percibir en los edificios, de una tipología sumamente dispar, de los portales “tristes” -porque en su época no se iluminaban- y “alegres”. Los elementos arquitectónicos de la Casa del Arco, donde estuvieron las Casas Consistoriales y hoy sale el carrillón del Quijote al mediodía, fueron expuestos por Martín de Consuegra, que también se detuvo en reseñar las popularidades de la Posada de la Plaza Mayor, sita en el número 8.
La Casa-Museo de Elisa Cendrero, a la espera de una próxima rehabilitación, o la manzana del convento de los Mercedarios, donde se restaura actualmente por un lado el antiguo Femenino y se alza por otro el Palacio de la Diputación Provincial, fueron las siguientes paradas de un recorrido, en el que también se hizo referencia a las ausencias como el antiguo edificio de Correos de 1930, la casa de la calle Toledo donde nació el general Aguilera o la antigua oficina de reclutamiento, en la proximidades ya de la Puerta de Toledo, que también fue la zona de aduana donde se cobraba en época medieval el portazgo o derechos que se debían pagar por acceder a Ciudad Real.
La necesidad de aplicar un plan de restauración que aplaque los problemas que arrastra la Puerta de Toledo, “como humedades y mal de piedra”, es evidente, destacó Martín de Consuegra. Además, está lleno de palomina el suelo del interior del monumento, alzado como puerta con carácter defensivo y que posee la curiosidad de mostrar en sus piedras distintas marcas de cantería, algo raro ya que lo más común es que apareciese sólo una y que hace pensar, según el historiador, que se reutilizaron para su construcción piedras ya talladas de otros lugares.
La Real Casa de la Misericordia, fundada por el cardenal Lorenzana para acoger a personas sin oficio y que luego se convertiría en cuartel durante la invasión francesa, fue otra de las etapas del trayecto jalonado con explicaciones sobre la ubicación de la judería, las galerías subterráneas de Ciudad Real y las características arquitectónicas y peculiaridades de representativos templos como los de Santiago y San Pedro.
Me parece muy interesante. |